Un récord logrado con 58 clips en el cuerpo
Robert Frederick convirtió una idea dolorosa, y bastante extraña, en un récord mundial: logró colocarse 58 clips de oficina en el cuerpo durante un intento realizado en Las Vegas, Nevada. La marca fue registrada el 25 de abril y publicada esta semana por Guinness World Records.
El reto entra perfecto en nuestra sección de historias curiosas: no se trató de fuerza, velocidad ni altura, sino de aguantar el pellizco de decenas de clips comunes mientras sus acompañantes completaban la cuenta.
Clips comunes, paciencia poco común
Para el intento se usaron clips negros de una pulgada, de esos que cualquiera reconoce en una oficina. Frederick llegó al parque Lt. Erick Loyd Memorial con dos amigos que lo ayudaron a colocar los clips en brazos, piernas y otras zonas visibles, siguiendo las reglas del registro.

El número final fue 58. Lo llamativo es que el objeto no era especial ni fabricado para el reto: la gracia del récord estaba justamente en usar un artículo común y sostener el intento hasta completar la marca.
Un reto voluntario, sin drama de más
Frederick no escondió que el intento dolía. Aun así, lo planteó como una meta personal y lo hizo acompañado por testigos y amigos. La escena terminó atrayendo a varias personas que se acercaron a mirar mientras el conteo avanzaba.

La marca quedó lejos de ser una recomendación para probar en casa, pero sí deja una de esas escenas que explican por qué los récords raros siguen llamando la atención: a veces basta un objeto cotidiano, una idea fuera de lo normal y bastante aguante.
Lo raro está en lo cotidiano
Frederick no necesitó un artefacto sofisticado: la marca salió de un paquete de clips comunes, dos amigos ayudando y la paciencia para llegar hasta 58. Por eso el dato funciona como rareza: convierte un objeto de escritorio en una imagen difícil de olvidar.
Fuente: Guinness World Records.