Un australiano mantuvo una cometa en el aire durante más de 26 horas y rompió un récord
Angus Johnstone convirtió una tarde con viento en una prueba de resistencia: mantuvo una cometa en el aire durante 26 horas, 15 minutos y 15 segundos y obtuvo el récord Guinness del vuelo más largo de una cometa por una sola persona.
El intento se realizó en Killarney, en el estado australiano de Victoria. Comenzó a las 7:37 de la mañana del 14 de marzo y terminó al día siguiente, después de atravesar sol, oscuridad y otro amanecer sin soltar el control de la cuerda.
Una silla, diez observadores y muchas horas mirando el cielo
La escena podía parecer tranquila, pero sostener la cometa exigía corregir su altura y ángulo cada vez que cambiaba el viento. Johnstone se acomodó por momentos en una silla, mientras diez observadores y dos cronometradores trabajaban por turnos para documentar el intento.
Sus amistades también se encargaron de mantenerlo hidratado, alimentado y despierto. Guinness relata que, durante la noche, el australiano siguió la cometa bajo las estrellas y con una extensa lista de música como compañía.
La cometa siguió volando cuando cayó la noche
Johnstone había elegido un lugar con viento constante, pero aun así debía vigilar cada tirón. El objetivo no era únicamente superar un tiempo: el vuelo buscaba recaudar dinero para recursos de salud y educación en Myanmar, país donde vivió y conoció a su esposa.

La iniciativa reunió 18.843 dólares australianos, según Guinness. Johnstone explicó que eligió una cometa porque esta actividad es popular en la cultura birmana y podía ayudar a llamar la atención sobre la campaña solidaria.
El momento de bajar la cometa
Cuando se acercó la marca final, un grupo de seguidores se reunió para acompañarlo. Después de 26 horas de vigilancia, dejó que la cometa descendiera y recibió el certificado por la nueva marca.
El récord parece sencillo hasta que se imagina la rutina completa: mirar el mismo punto del cielo, responder al viento y evitar que la cuerda se afloje durante un día entero. Entre nuestras historias curiosas también están el speedcuber competitivo de 95 años y el hombre que corrió una milla mientras empujaba un cochecito.
Johnstone terminó exhausto, pero con la cometa de vuelta en sus manos, una recaudación solidaria y una cifra oficial difícil de superar.