Una tabla de embutidos de 500 kilos rompió un récord en París
Michel et Augustin convirtió una tradición de aperitivo en una escena descomunal: la marca reunió 500.626 kilos de carnes, quesos, frutas, vegetales y conservas en una tabla de charcutería que Guinness World Records reconoció como la más grande de la historia.
La preparación ocurrió el 8 de julio en París, Francia, aunque Guinness publicó los detalles el 20 de agosto. El tablero terminó pareciendo un camino de mesas cubierto por filas de embutidos y quesos, con recipientes de mermeladas, chutneys y productos frescos repartidos entre los alimentos.
Una tabla que pesó más de media tonelada

El peso oficial fue de 1,103.69 libras, equivalentes a 500.626 kilos. Para construirla, seis chefs trabajaron con siete variedades de carnes curadas y quesos, cinco tipos de conservas y chutneys, además de 11 variedades de frutas y vegetales. El resultado ocupó varias mesas cubiertas con manteles morados.
La escala explica la rareza del registro: no se trató de una bandeja grande para una fiesta, sino de una composición alimentaria pesada, medida y presentada ante Guinness para obtener un título mundial.
Dos días de cortes y cinco horas de montaje

Los equipos pasaron dos días cortando y preparando los alimentos. Después, 25 empleados de Michel et Augustin participaron en el montaje y dedicaron cinco horas a pesar y colocar cada pieza. La temperatura del verano europeo obligó a organizar la preparación dentro de las oficinas climatizadas de la compañía.
Una vez terminada, la tabla fue trasladada en camiones con control de temperatura hacia el paseo de Les Invalides. Allí cientos de asistentes pudieron servirse durante una celebración posterior al intento, cuando el récord ya había sido anunciado.
El aperitivo francés llevado al extremo
Entre los productos hubo coppa, chorizo, jamón de Bayona, saucisson sec, jamón cocido, serrano y rosette. Los quesos incluyeron Comté, Beaufort, Sainte-Maure-de-Touraine, Roquefort, Ossau-Iraty, Cantal y Parmigiano Reggiano. También aparecieron pimientos, tomates cherry, calabacines, pepinillos, hinojo, zanahorias, uvas, grosellas y cerezas, junto con conservas de albaricoque, fresa, cereza, higo y cebolla.
La hazaña pertenece a la misma familia de rarezas medibles que el speedcuber competitivo de 95 años y el hombre que giró 33 aros mientras estaba boca abajo: una actividad cotidiana llevada a una escala que obliga a medirla para creerla.
Después de que los asistentes probaron la comida, la adjudicadora de Guinness Anouk de Timary anunció oficialmente el récord. La enorme tabla terminó como una celebración del aperitivo francés, pero también como una construcción temporal que convirtió el picoteo en una marca mundial.