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El Sol también forma remolinos: un telescopio captó por primera vez una inestabilidad prevista hace 150 años

El Sol tiene remolinos diminutos en su superficie y un telescopio logró verlos por primera vez con la resolución suficiente para identificarlos. El Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos anunció el 5 de agosto de 2026 que el telescopio Daniel K. Inouye captó la inestabilidad Kelvin-Helmholtz en la fotosfera. El fenómeno había sido previsto por la teoría desde hace unos 150 años, pero hasta ahora no se había confirmado de forma experimental en esa capa del Sol.

El Sol también forma remolinos: un telescopio captó por primera vez una inestabilidad prevista hace 150 años

Las estructuras aparecen como pequeños patrones ondulados y en espiral en los bordes de zonas magnéticas. Son el resultado de dos capas de plasma que se desplazan a velocidades diferentes: la fricción entre ellas hace crecer una perturbación hasta convertirla en un remolino. En la Tierra, un mecanismo parecido puede verse en olas, nubes y corrientes de aire; en el Sol ocurre con plasma magnetizado y a escalas mucho mayores.

El telescopio encontró una firma que antes no se podía resolver

Remolinos de Kelvin-Helmholtz observados en la fotosfera solar por el telescopio Inouye
Remolinos y franjas finas en la fotosfera solar. Foto: NSF/NSO/AURA/MPS.

El equipo utilizó observaciones del Inouye combinadas con simulaciones del plasma solar. La imagen principal fue tomada a 416 nanómetros y muestra los límites deformados de elementos magnéticos junto con franjas oscuras muy finas. Los investigadores encontraron decenas de estructuras semejantes en los bordes de áreas magnéticas, una señal que permitió distinguir la inestabilidad de otros movimientos de la superficie.

La escala también ayudó a resolver el misterio. La distancia promedio entre los remolinos, llamada longitud de onda de la inestabilidad, quedó entre 50 y 65 kilómetros tanto en las observaciones como en las simulaciones. Esa coincidencia dio al equipo una comprobación física y no solo una semejanza visual.

Los remolinos pueden mover energía magnética

Detalle ampliado de las estructuras magnéticas y franjas de la fotosfera solar
El telescopio solar Daniel K. Inouye, que realizó la observación. Foto: NSF/NSO/AURA.

La importancia del hallazgo va más allá de ver una textura extraña. El plasma solar puede transportar y mezclar energía magnética, y esa energía alimenta llamaradas, chorros y eyecciones de masa coronal. Esos eventos pueden afectar satélites, sistemas de posicionamiento, comunicaciones y redes eléctricas cuando alcanzan el entorno de la Tierra.

El NSO plantea que la inestabilidad podría contribuir a explicar cómo la atmósfera exterior del Sol alcanza temperaturas de millones de grados y cómo los campos magnéticos se dispersan. No significa que cada remolino produzca una llamarada, pero sí que el patrón puede formar parte del mecanismo que mantiene activa la superficie solar.

Una observación que también se puede ver en movimiento

El video oficial del telescopio Inouye muestra la inestabilidad Kelvin-Helmholtz en la superficie solar, mientras que el video comparativo de observaciones y simulaciones permite seguir la correspondencia entre ambos registros. El recurso audiovisual muestra el fenómeno que la nota describe: estructuras que aparecen en los límites de regiones magnéticas y se desarrollan como ondas.

La fuente oficial del National Solar Observatory reúne la fecha, el descubrimiento y los créditos de las imágenes. Su política de uso permite reproducir, con crédito claro y visible, imágenes y videos publicados en su sitio bajo CC BY 4.0; también prohíbe usar el logo del observatorio o sugerir que respalda un producto.

La historia pertenece a Raro pero Cierto, una sección dedicada a hechos comprobables que parecen imposibles a primera vista. También puedes consultar la agenda de próximos eventos de Stereo Beso.