Una casa reúne 1,086 hipopótamos de colección
Una habitación de Gold Hill, Oregon, parece una pequeña reserva de hipopótamos. Todos caben en estantes, cajas y mesas: Sheri Lynch reunió 1,086 objetos relacionados con estos animales y convirtió una afición de décadas en un récord mundial.
La colección fue contabilizada el 30 de julio de 2025 y su perfil se publicó esta semana. La cifra casi duplicó la marca anterior, establecida en 2016, y suma una escena muy particular a las historias curiosas de coleccionistas.
Un peluche inició la cuenta
Todo comenzó cuando Lynch cumplió 14 años. Su mejor amiga le regaló un pequeño hipopótamo gris de peluche, una pieza que la acompañó en cada mudanza y terminó abriendo una búsqueda que ya supera cuatro décadas.
La mayor parte no llegó mediante compras por internet. Familiares, amistades, compañeros de trabajo y hasta desconocidos le han obsequiado piezas; ella también las encuentra en mercados de pulgas, tiendas de segunda mano, ferias, ventas de garaje y locales de antigüedades.

De miniaturas a tallas de madera
El inventario incluye vitrales, figuras de plástico, tallas grandes de madera, peluches, bolsos y accesorios hechos a mano. Entre las piezas con mayor valor sentimental están un hipopótamo de madera de hierro que recibió de su padre, una bailarina morada que su madre le dio a los 16 años y varias figuras de porcelana con forma de sirena.
La variedad explica por qué el conteo exige orden. Lynch fotografía las piezas y lleva una base de datos para registrar cada incorporación, una práctica útil cuando la misma figura puede aparecer en distintos tamaños, materiales y colores.

La colección volvió a ocupar la casa
Durante un tiempo, buena parte de los hipopótamos permaneció guardada mientras Lynch trabajaba en educación pública y participaba en actividades comunitarias. En 2012 decidió sacar las cajas y organizar nuevamente la colección en su casa, donde vive jubilada junto a su esposo.
El número no parece destinado a quedarse en 1,086. Lynch continúa buscando piezas en lugares inesperados, pero cada hallazgo nuevo ahora tiene una parada obligatoria: la fotografía y el registro que mantienen en orden esta casa llena de hipopótamos.
Fuente: Guinness World Records.